Evangelio en el Hogar

El Evangelio en el Hogar tiene por finalidad:

1.- Estudiar «El Evangelio según el Espiritismo» de manera sistemática para comprender las lecciones de Jesús «en espíritu y verdad» y aplicarlas en la vida diaria.
2.- Mantener el hábito del estudio y de la oración en familia, fortaleciendo la amistad y el sentimiento de fraternidad que debe existir en cada uno y unir a todos.
3.- Mantener, en el ambiente doméstico, momentos de paz y de comprensión, higienizando el hogar a través de pensamientos y de sentimientos elevados, lo que facilita el amparo de los Mensajeros del Bien, que vienen en nombre de Jesús.
4.- Fortalecer, en los integrantes del hogar, el coraje y la esperanza, la alegría y la buena voluntad para con todos, condiciones necesarias para vencer las dificultades materiales y espirituales de la vida en el mundo.

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Como realizar El Evangelio en el Hogar

La reunión deberá tener una duración entre 30 minutos y 1 hora.

1.- Escoger un día y una hora de la semana en que sea posible la presencia de todos los familiares o de la mayor parte de ellos, inclusive los niños. Observar rigurosamente el día y el horario establecido para el Evangelio en el Hogar.
2.- Reunir a los familiares y posibles amigos que estén presentes, en un lugar de la casa donde puedan estudiar y orar tranquilamente sin ser interrumpidos. Nada debe interferir en la realización de la reunión: ni visitas, ni llamadas telefónicas, ni conversaciones. No suspender la reunión por motivo de visitas inesperadas (éstas serán invitadas a participar), paseos o acontecimientos fútiles. No permitir conversación poco digna antes, durante o después de la reunión. No permitir comentarios poco edificantes sobre tragedias, personas o religiones.
3.- Colocar un pequeño vaso con agua para ser fluidificada. El agua, al ser ingerida, trasmite fluidos que revitalizan.
4.- La reunión podrá ser dirigida por el responsable de la familia o por otra persona que se determine. Éste escogerá quien hará la oración inicial, quién hará la lectura, quién las vibraciones y quién hará la oración final de la reunión. Organización en las funciones y disciplina darán mayor seguridad y aprovechamiento a la reunión. Los niños presentes serán invitados a participar de las actividades de la reunión, con un canto o una poesía de fondo moral elevado, contando una historia o haciendo una oración, o inclusive participando de los comentarios de todos conforme su edad, capacidad o posibilidad.
5.- Iniciar la reunión con una oración corta, simple y espontánea en que el corazón, hable más que las palabras, solicite la presencia de Jesús y de los amigos espirituales que velan por el hogar. El pensamiento bien dirigido atraerá las bendiciones de lo Alto.
6.- Hacer la lectura en secuencia de un fragmento de «El Evangelio según el Espiritismo». En seguida cada participante tratará de comentarlo con simplicidad, buscando la esencia del pensamiento evangélico y su aplicación en la vida diaria. Cada uno debe comentar el párrafo que más le gustó, el que halló más bonito e importante. Todos pueden hablar con simplicidad y sin miedos para que el tema quede bien comprendido.
7.- Hacer entonces la oración fraternal. Con palabras simples, el participante encargado de hacerla, encaminará los pensamientos pidiendo:
a) protección para el hogar, apartando las vibraciones enfermas que pudieran estén envolviéndolo;
b) protección para los familiares presentes o ausentes, los amigos y los vecinos;
c) asistencia espiritual a todos los enfermos, para ancianos y niños, para jóvenes, para desencarnados, para toxicómanos, encarcelados, suicidas y otros;
d) paz para su barrio, para su ciudad, para su país y el mundo;
e)vibraciones para casos especiales;
f)l fluidificación del agua.
La vibración de amor es el vehículo natural de la paz.
8.- Hacer la oración final o de cierre, con palabras sencillas de agradecimiento a Dios, a Jesús y a los amigos espirituales.

Fuente: CONSEJO ESPÍRITA INTERNACIONAL – CEI. La Revista Espírita: Edición en Español. No. 3. Brasilia: CEI – USFF, 2004. p. 8.