
El propósito de este día es crear conciencia en todo el mundo que el suicidio se puede prevenir. Crear una cultura de la esperanza, difundir información, mejorarla educación y la formación, y combatir la estigmatización son tareas importantes en esta empresa.
La prevención supone una serie de actividades, que tienen inicio en ofrecer a la sociedad una educación en valores morales positivos, y que se completa con el control ambiental de los factores de riesgo y por el tratamiento eficaz de los trastornos mentales.
El concepto de inmortalidad del alma así como la concienciación sobre el gran drama del suicidio, en ambos planos de la vida -tanto para el suicida a su llegada en el mundo espiritual, como para los familiares y demás supervivientes- son elementos esenciales para el éxito de los programas de prevención llevados a cabo en los centros espíritas y perfectamente extensibles al restante de la sociedad.
Estadísticas nacionales y mundiales
Según la OMS un 90% de las personas que han puesto fin a su vida suicidándose tenían un trastorno mental y un 60% de ellas estaba deprimida al momento de suicidarse. Gracias al conocimiento espírita podemos añadir, que el 100% de los casos presenta además, un componente espiritual de obsesión o influencia espiritual perniciosa.
Teniendo en cuenta las cifras divulgadas por la OMS y por el INE, que afirman que en España se quitan la vida nueve personas al día. El número total de suicidios en España en 2008 (3.421) supera por primera vez los muertos por accidente de tráfico (3.021). En el ámbito mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) constata en sus estadísticas que se suicida una persona cada 40 segundos, y ha asegurado que es la primera causa de muerte violenta en el mundo, dado que se producen un millón de suicidios al año. Otro dato a tener en cuenta es que una de cada cuatro personas que se quitan la vida (250.000) son jóvenes menores de 25 años. La OMS estima que en 2.020 esta cifra se elevará y se producirán hasta un millón y medio de suicidios anuales.En cuanto a las tentativas de suicidio el “Institute of Medicine of the National Academies”, publicó en 2002, que se estima de 100 a 200 tentativas de suicidio de jóvenes, por cada suicidio consumado y 4 tentativas por cada suicidio consumado en adultos.
Para que sea eficaz, la prevención del suicidio requiere un enfoque multifacético, teniendo en cuenta que el ser humano es una criatura con una realidad bio-psico-socio-espiritual.
El primer paso en el combate del suicidio en los centros espíritas, es concienciar el ser humano acerca de su naturaleza como espíritu encarnado en evolución.
Los más de 154 años de la doctrina espírita nos llevan a concluir que la espiritualización de la sociedad, traerá consigo un gran beneficio, en forma de esperanza. El ser humano espiritualizado ve las pruebas y dificultades de la vida, bajo el prisma de la transitoriedad, este elemento hará derruir los cimientos del materialismo que tantas victimas ha cosechado hasta nuestros días.
En este día mundial de la prevención del suicidio queremos recordar las cifras, hablar de visibilidad social y supervivientes, tratar los mitos y verdades, aportando la visión liberadora y esperanzada de la doctrina espírita y sus 154 años de trabajo en el combate del suicidio y en el atendimiento de aquellos que no puedieron evitarlo.
El Espiritismo es la gran piedra de toque en el combate al suicidio, al esclarecer el potencial suicida en cuanto a las desastrosas consecuencias de sus actos.
Pero igualmente el Espiritismo viene realizando una importante labor, al esclarecer y consolar los espíritus, que han culminado sus propositos suicidas. Precisamente en este punto se apoya el gran acervo de conocimientos espíritas en cuanto a este flagelo de la sociedad.
Daños colaterales: los superviventes
Hasta la presente fecha hablar estadísticamente del suicidio no ha sido suficiente para atraer la atención de la sociedad, debido a que hablamos de pérdidas que rondan el 0,015% de la población mundial.
¿Por qué preocuparnos por la desaparición del 0,015% de la población por su propia decisión? Bien la historia no es tan simple, estudios recientes en el campo de la ingeniería social, establecen que un acontecimiento traumático, afecta personas incluidas en hasta 2 niveles de separación, incluyendo en el primer nivel familiares y amigos y en un según nivel los amigos de nuestros amigos.
Las vidas que se apagan, arrastran consigo una cantidad ingente de victimas, maridos, mujeres, madres, padres, hijos, hijas, hermanas, hermanos, amigos, compañeros de trabajo. Ligado al drama de los suicidas, están los supervivientes, personas rotas, traumatizadas, que se sienten culpables por volver a sonreír, tomar el sol, volver a vivir.
Los supervivientes sobrellevan un gran dolor, durante un gran período de tiempo. Algunos ya no vuelven a recuperarse otros siguen el mismo camino de aquel que se suicidó.
Un drama con factores bio-psico-socio-espirituales
En el momento actual hay un consenso en la comunidad médica al definir el suicidio como un comportamiento determinado por factores bio-psico-sociales. Pero la realidad del suicidio va más allá, de forma que podemos afirmar que su incidencia depende principalmente del desarrollo espiritual del ser humano.
Según Morselli (1881), “Suicidas en potencia, hablan de sus miserias y de un insoportable dolor psicológico, igualmente presente en supervivientes”. Morselli llama este dolor, de dolor moral -el dolor de las emociones negativas.
A pesar de los esfuerzos de la genética, de las neurociencias y de la biologia en la investigación de factores para identificar los individuos vunerables al suicidio, es importante poner enfasis en que el suicidio será mejor comprendido cuando abordado desde el punto de vista individual, cuando el individuo sea visto como un ser humano único en proceso de evolución, cuyo yo profundo contiene las claves para entender y superar la tendencia suicida.
La idea del suicidio nace del falso razonamiento de que la muerte es la mejor o única solución para los problemas sin solución. Los suicidas suponen que la muerte traerá paz y con ella el final de toda situación desesperadora, sumergiendo el suicida en el no sentir.
Y es precisamente para combatir esta visión idealizada del suicidio como una solución perfecta, que venimos a presentar reflexiones sobre el suicidio desde el punto de vista espiritual. ¿Cómo podemos pensar en el suicidio como una solución perfecta, cuando siembra tanto dolor en la vida de los seres con quienes compartimos la vida?
Pero finalmente la muerte no ofrece ninguna de las soluciones deseadas, no alcanzando ninguno de los objetivos pretendidos. El suicida, una vez asestado el golpe contra sí mismo se encuentra ante una nueva y más terrible realidad, que sigue viviendo, que sigue sintiendo. No encuentra la tan anhelada paz, tampoco tiene fin la situación desesperadora que lo envolvía, y el no sentir no tiene lugar en ningún momento. Él es consciente de cada instante y de todos los acontecimientos que le envuelven, ve el dolor de sus familiares, percibe el dolor infringido contra su cuerpo físico y permanece mucho tiempo vinculado a estas emociones y sentimientos desgarradores.
Debido a que somos espíritus inmortales, el suicidio no consigue el fin pretendido. El suicida no encuentra el descanso esperado, enfrentándose ahora con una nueva dificultad añadida, con el recuerdo imborrable del acto de violencia perpetrado contra sí mismo.
La explicación para este fenómeno es que la conciencia es preexistente al momento de la creación del cuerpo físico, así como tampoco se destruye una vez este mismo cuerpo físico deja de existir. La conciencia es una realidad externa a la realidad biológica.
El ser humano se compone de 3 partes: cuerpo material, cuerpo energético o periespiritu y espíritu. Con la muerte del cuerpo físico, el ser sigue existiendo, trasladando su actividad al mundo espiritual, cargando con él el shock de no haber alcanzado su objetivo de dejar de sentir, sumado a una pesada carga de dolor por el trauma impuesto a su propia constitución somática y a sus seres queridos.
No al prejuicio social contra los servicios de psicología y psiquiatría
La correcta identificación de los síntomas por los profesionales de atención primaria y el posterior encaminamiento al tratamiento farmacológico en conjunción al tratamiento de psicoterapia y psiquiatría, propicia a los individuos una sólida base en la lucha por la superación de las tendencias suicidas.Se hace inaplazable la concientización y educación de la sociedad, en lo relativo a la desdramatización de la utilización de los servicios de salud mental. Ya es hora de que combatamos cualquier prejuicio en torno al hecho de que alguien acuda al psicólogo o al psiquiatra. Utilizar todos los medios a nuestro alcance para combatir estados de tristeza prolongada o desequilibrio emocional, es una conducta muy inteligente y altamente recomendable. Mejorar el acceso a dichos servicios, así como hacer posible el aumento en la frecuencia de las visitas, representarán una gran contribución para el éxito de las campañas de prevención del suicidio.
El Espiritismo en la prevención del suicidio
Según la OMS un 90% de las personas que han puesto fin a su vida suicidándose tenían un trastorno mental y un 60% de ellas estaba deprimida al momento de suicidarse.
Gracias al conocimiento espírita podemos añadir, que el 100% de los casos presenta además, un componente espiritual de obsesión o influencia espiritual perniciosa.
¿Qué podemos hacer desde punto de vista espiritual para contribuir con este cuadro de recuperación y superación de las tendencias suicidas?
Además de ofrecer una creencia espiritual y una educación en valores -que completarán el proceso de mejora iniciado a nivel clínico- el Espiritismo, desde hace 154 años, ofrece elementos prácticos que vienen siendo aplicados como terapías espirituales de probada eficacia, como los pases o aplicación de bioenergía, la adoctrinación y el estudio del evangelio.
A través de las terapías espíritas, se propicia atendimiento en los dos planos, el material y el espiritual, para fortalecer el enfermo del alma, pero también para combatir la influencia espiritual externa de la que es objeto, debido a la sintonía con las fajas de sufrimiento que tiene lugar porque el suicida cultiva los pensamientos negativos y de auto destrucción.
El Espiritismo resulta un factor protector, al ofrecer a los hombres, educación espiritual, que le esclarecen en cuanto al origen de los sufrimientos y su relación con la ley de causa y efecto. A la vez que viene a traer un mensaje de esperanza, al dejar claramente establecida la transitoriedad del sufrimiento.
Se cuentan a millones las personas que han encontrado en el centro espírita un espacio para el autoconocimiento y el crecimiento personal, que les han retirado definitivamente de esta senda de dolor.
La esperanza constituye un elemento a ser reincorporado en la vida del potencial suicida. Recuperar la seguridad acerca de la temporalidad de los problemas. La vida de una persona, está marcada por etapas, por definición, una etapa es un período de tiempo, una fracción. Las etapas se suceden, en la naturaleza tenemos el ejemplo de las estaciones del año, el invierno es seguido de la primavera, la noche cede paso a la llegada del día. Todo en la vida es cíclico, temporal, finito. Lo único permanente en la vida, somos nosotros, que seguimos existiendo siempre, como espíritus eternos.
En cuanto a la cuestión espiritual, es necesario ofrecer al ser humano una educación en valores que le conecten con su naturaleza real, con el facto de que un ser humano es un espíritu eterno en evolución. Algunos de nosotros, en la actual encarnación estamos viviendo momentos difíciles, vivimos en crisis moral, económica y existencial. Son tiempos difíciles, tiempos de cambios.
Comprender la esencia de la vida, como un período de aprendizaje, en el cual nos enfrentamos a pruebas con el fin de superar dificultades y crecer. Hacerse conocedor de la ley de causa y efecto, entendiendo así que nuestra vida y las pruebas que ella conlleva han sido organizadas con nuestra participación, colocándonos en una nueva posición de responsables y creadores de nuestras realidad y sustrayéndonos del lugar de víctimas que nos hace hundirnos en sentimientos de negación y dolor. Estas son algunas de las herramientas claves en la superación de las dificultades, ofrecidas por el Espiritismo.
Nos sentimos vacíos porque después de 200 años de revolución industrial descubrimos que el materialismo que nos hizo vivir mejor, que nos proporcionó bienestar y confort, no trató igualmente nuestras almas hambrientas de entendimiento. El dolor que sienten, que les lleva a creer que no vale la pena seguir, nace en parte de este vacío, de la falta de referencia en la realidad inmediata. Miremos nuevamente nuestras vidas. ¿Qué es una existencia en una eternidad? Algo así como un día que se va, al cual sucederán nuevos días y desafíos.
El conocimiento de nuestra realidad espiritual, el entendimiento de las leyes que rigen nuestras acciones, estableciendo una relación de causa y efecto con los sucesos vividos en el día a día, representan al mismo tiempo una gran liberación y un llamado de esperanza. Saber que los problemas de hoy, son el resultado de los problemas del ayer –provenientes de esta vida o de anteriores reencarnaciones- cuando hemos utilizado nuestro libre albedrio de forma desarmoniosa, generando problemas de causa y efecto; nos da la seguridad que si ahora buscamos ayuda para salir de la situación crítica en que nos encontramos y damos una nueva dirección a nuestras vidas, esta misma ley de causa y efecto, nos garantizará en el mañana, nuevas experiencias marcadas por la esperanza y por nuevas oportunidades de vivir en armonía.
Pequeñas acciones en la prevención del suicidio
Se ha demostrado que divulgar el dolor producido por el acto suicida en los supervivientes actúa como medida disuasoria. Una pequeña dificultad que se encuentran en el camino; la idea del posible sufrimiento que impondrá a sus familiares y amigos; una duda razonable acerca de que la vida continua en el más allá, pueden ser los elementos disuasorios que el potencial suicida necesita para pedir ayuda y dar nuevo rumbo a su dolor.
Los factores protectores aunque no eliminan el riesgo de suicidio, pueden contrarrestar la extrema tensión de los acontecimientos de la vida, reduciendo el riesgo de suicidio. Destacamos algunos:
• Apoyo de la familia, amigos y otras personas importantes;
• Creencias religiosas, culturales y étnicas;
• Participación en la comunidad a través del trabajo y del uso constructivo del tiempo libre;
• Acceso a servicios de salud mental.
Bibliografía espírita sobre la depresión y el suicidio:
“Suicidio · Todo lo que usted necesita saber para no cometer este terrible error”, Richard Simonetti“
Memorias de un suicida”, espíritu Camilo Castelo Branco, médium Yvonne do Amaral Pereira“
Depresión: causas, consecuencias y tratamiento”, Izaias Claro
Mitos comunes acerca de los comportamientos suicidas
1 Las personas que hablan acerca del suicidio no se hacen daño pues sólo quieren llamar la atención.
FALSO. Se deben tomar todas las precauciones posibles al confrontar a una persona que habla acerca de ideas, planes o intenciones suicidas. Todas las amenazas de daño a sí mismo se deben tomar en serio.
2 El suicidio es siempre impulsivo y ocurre sin advertencia.
FALSO. El suicidio puede parecer impulsivo, pero puede haber sido considerado durante algún tiempo. Muchos suicidas dan algún tipo de indicación verbal o conductual acerca de sus intenciones de hacerse daño.
3 Los suicidas de verdad quieren morir o están resueltos a matarse.
FALSO. La mayoría de las personas con ideas suicidas comunican sus pensamientos a por lo menos una persona, o llaman a una línea telefónica de crisis o al médico, lo cual es prueba de ambivalencia, no de intención irrevocable de matarse.
4 Cuando un individuo da señales de mejoría o sobrevive a un intento de suicidio, está fuera de peligro.
FALSO. En realidad, uno de los momentos más peligrosos es inmediatamente después de la crisis o cuando la persona está en el hospital después de un intento de suicidio. La semana después del alta es cuando la persona está particularmente frágil y en peligro de hacerse daño. Puesto que el comportamiento pasado es pronóstico de comportamiento futuro, el suicida sigue estando en situación de riesgo.
5 El suicidio es siempre hereditario.
FALSO. No todo suicidio se puede relacionar con la herencia, y los estudios concluyentes son limitados. Sin embargo, el historial familiar de suicidio es un factor de riesgo importante de comportamiento suicida, particularmente en familias en que la depresión es común.
6 Las personas que se suicidan o lo intentan siempre tienen un trastorno mental.
FALSO. Los comportamientos suicidas se han asociado con depresión, abuso de sustancias, esquizofrenia y otros trastornos mentales, además de comportamientos destructivos y agresivos. Sin embargo, esta asociación no se debe sobrestimar. La proporción relativa de estos trastornos varía en distintos sitios y hay casos en que no había ningún trastorno mental evidente.
7 Si habla con alguien acerca del suicidio, le está dando ideas.
FALSO. Es claro que el consejero no causa el comportamiento suicida con sólo preguntar si el paciente está pensando en hacerse daño. En realidad, la validación del estado emocional de la persona y la normalización de la situación inducida por la tensión son componentes necesarios para reducir la ideación suicida.
8 El suicidio sólo le ocurre a “otros tipos de personas”, no a nosotros.
FALSO. El suicidio le ocurre a todo tipo de personas y se encuentra en todo tipo de familias y sistemas sociales.
9 Una vez que una persona ha intentado suicidarse, nunca volverá a intentarlo otra vez.
FALSO. De hecho, los intentos de suicidio son un pronóstico fundamental de suicidio.
10 Los niños no se suicidan porque no entienden la finalidad de la muerte y son intelectualmente incapaces de suicidarse.
FALSO. Aunque es poco común, los niños sí se suicidan y cualquier gesto, a cualquier edad, se debe tomar en serio.
Fuente: IASP · Asociación Internacional para la prevención del suicidio · www.iasp.info
Luciana Reis
Centro Espírita Puerto de Esperanza
Vila-real, Castellón