Espiritismo y Psicología

El espiritismo reconoce la importancia del bienestar psicológico de los seres humanos, como un componente fundamental, del bien estar físico, social y espiritual.

Cada vez más recibimos obras psicografadas, que buscan despertar el hombre el deseo de cambio interior, de reforma íntima.

Autoras como Ermance Dufaux y Joanna de Angelis, nos trajeron decenas de obras en este sentido, como por ejemplo:

  • Momentos de salud, de Joanna de Angelis
  • Autodescubrimiento, de Joanna de Angelis
  • Reforma Íntima, de Ermance Dufaux
  • Lazos de Afecto, de Ermance Dufaux, entre otros.

Hace algún tiempo, he leído,  “Laços de Afeto”, de Ermance Dufaux, a finales de año  estará disponible en castellano, a través de la Editora Dufaux ( www.editoradufaux.com.br ).

Ermance nos explica en esta obra, que “Amar es una aprendizaje. Convivir es una construcción”

Todo el libro está repleto de pasajes maravillosos que nos invitan a bucear en nuestro íntimo, para salir a la superficie con nueva y redoblada alegría de vivir.

Según la autora, convivimos comúnmente al sabor de aquello que sentimos espontaneamente por alguien. Consideremos que el amor, no es un automatismo del sentir, como si hubiesen factores intransmutable para gustar o no gustar de una o otra criatura. No existe amor a primera vista. Existe simpatía o antipatía a primera vista. Sentir es el primer paso, que requiere a continuación, que tenga lugar las acciones transformadores de la educación.

El amor verdadero es vivido, es logrado gracias a las actitudes de cada día. Tengamos atención plena hacía las mensajes que nuestro ser está emitiendo en este tema. Redescubramos el amor, no como préstamo divino, pero sí como adquisición de cada día en el aprendizaje intensivo de construir relacionamientos propiciadores de felicidad y paz.

En este capítulo, Ermance nos ofrece una lista de cuidados para potenciar el amor. Pueden ser al mismo tiempo un termómetro de nuestra conducta, como un cuestionario de autoconocimiento para saber en que momento del verbo amar nos encontramos. Y al mismo tiempo una meta a la cual dirigir nuestros esfuerzos de aprendizaje.

Sonreír siempre: divina expresión de afecto

Gustar de convivir: aprender a compartir, vencer el autoaislamiento

Valorización del bueno y del bello: sintonía con la naturaleza divina del ser

Vigilia emocional: disciplina y atención plena con relación a nuestros sentimientos

Disponibilidad: cultivar la disponibilidad que cautiva, alivia y genera optimismo

Honrar la confianza: ejercicio de fidelidad y superación de los malos afectos

Perdonar siempre: perdón es higiene y salud en el corazón

Gustar de lo que haces: termómetro de cuanto nos gustamos a nosotros mismos

Orar por los desafectos: señal evidente de mejora y dilatación de la alteridad

Atención a los señales del humor: el humor influencia decisivamente nuestra vida afectiva

Solución de conflictos: viaje interior de autoconocimiento y búsqueda de respuestas

Saber discordar: prueba significativa de la inteligencia ínter personal

Cultivo de la simplicidad: la simplicidad es síntoma de conexión con la esencia de la vida

Tener coraje para amar: amar se ha tornado un acto de coraje ante la indiferencia humana

Crear y recrear lazos: construir lazos afectivos, revitalizar las alegrías, reinventar la rutina

Ser asertivo: saber convivir bien con los sentimientos

Ternura y cordialidad: cuidados esenciales de afecto para el día a día

Disfrutar de la compañía de los niños: ellos son la esperanza y la pureza del Padre en la Tierra

Ser espontáneo: usando los límites necesarios, podemos dejar brotar en nosotros la espontaneidad

Mirar la naturaleza: los principios universales están contenidos en la vida natural

Queridos hermanos en el ideal espírita, NO nos mantenemos en la retaguardia moral y afectiva, esperando que los otros mejoren y se adapten a nuestras expectativas para con ellos, a fin de permitirmonos amarlos.

Revisemos nuestro mundo íntimo, comencemos hoy con determinación, a educarnos para llegar a manifestar todas las potencialidades infinitas que yacen en nuestro interior.

Espíritas amaos.

Luciana Reis