En el medio espírita, muchas veces somos enfretados con cuestiones en torno a la siembra y la recogida, en lo referente a nuestros actos.
Espíritus como Emmanuel y Joanna de Angelis, nos advierten en muchas ocasiones que la “Siembra es voluntaria, pero la recogida es obligatoria”.
¿Pero en que consiste la siembra?
La siembra es la utilización de nuestro libre albedrío. La siembra son nuestras acciones, palabras y pensamientos.
La expresión “siembra y recogida” está directamente ligada a la gran verdad libertadora que nos trajo el espiritismo, la ley de causa y efecto.
La siembra voluntaria
Nuestros actos son el resultado directo de nuestro libre albedrío, luego enfrentados a la vida y sus dramas, podemos escoger un camino o otro. Enfrentados a la pobreza, podemos aceptar las limitaciones y luchas con las armas de la honradez, o podemos hacernos amigos del ajeno para superar la miseria.
Frente a una vida familiar de dificultad y lucha. Podemos elegir la lucha por la supervivencia de los lazos del amor y de la convivencia sana, pese al peso de la rutina. O por el contrario podemos rendirnos al culto de las pasiones, a través de relaciones extra conyugales en busca de la satisfacción momentánea.
Sembramos al odiar, al amar, al perdonar. Cada decisión es una siembra que realizamos. Como Grettel y Ethel construyendo su rastro de migas de pan, nosotros vamos dejando a nuestro paso, un rastro de luz o de dolor.
¿Pero todos podemos escoger?
¿Pero que hay de los lisiados? ¿Qué hay de los obsediados? ¿Qué hay de los locos? ¿También ellos pueden escoger?
También ellos escogieron en algún momento de sus vidas. Escogieron a través de siembra que realizaron, cuando se han visto enfrentados a la decisión de hacer el bien o el mal. De ceder a la influencia de pensamientos vengativos, dando lugar a la sintonía con mentalidades atrasadas empedernidas en el mal.
Donde hoy vemos una persona con pocas posibilidades de elección, limitada por una vida de grandes dificultades y dolor, en realidad es una persona que en algún momento de su pasado reciente o remoto, hizo elecciones-siembra, que ahora llaman a su puerta-recogida.
La recogida es obligatoria
El dolor de hoy es consecuencia directa de la siembra del pasado, próximo o distante. El dolor de hoy es la recogida obligatoria. El dolor que nos alcanza hoy, no se ha extraviado y llegado a nuestras vidas por obra del acaso.
Basta ya de engaños y mentiras, no somos víctimas de la vida. Vivamos la verdad que Jesús -él que es “el camino, la verdad y la vida- hace 2000 años trajo para iluminar nuestras consciencias.
Dejémonos ya de mirar en otra dirección, dejémonos de buscar fuera de nosotros, cuando es en nuestro interior que encontraremos las respuestas liberadoras frente a nuestros dramas.
La ley de causa y efecto es una ley natural, que nos alcanza a todos.
Causa = siembra Efecto = recogida
Nuestros actos y pensamientos quedan registrados. Es necesario pues obrar en consecuencia, no temiendo el efecto de nuestra siembra, pero planificando el florecimiento de nuestra sembradura.
Recordemos siempre: el amor borra multitud de pecados. Trabajemos con amor y para que el amor se implante en la Tierra, comenzando en nuestros corazones.